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Éxito del pintor argentino
Carlos Marini en el exterior
UN IDOLO PARA
"UNDERGROUNDS"
Tras exponer durante 15 años en su país, Carlos Marini
se topó con el éxito en los Estados Unidos y en países
europeos, donde sus cuadros son adquiridos por personas que poco
parecen tener que ver con los compradores clásicos de pintura.
Marini ya había expuesto en 10 galerías nacionales
cuando un día de 1989, justo cuando cumplía 35 años,
le llegó un sobre con estampilla de Bélgica, lo abrió
y -¡oh, sorpresa! - se encontró con una invitación
para mostrar "sus últimas obras" en Louvain-la-neuve,
"una ciudad cuyo nombre me gustó", según
admite.
Aceptó y allá fue muy valorado. "Me compraron
varios cuadros -revela-, y una experta
llamada Elizabeth Frank escribió que mi estilo era una mezcla
de indigenismo americano,
informalismo neoyorquino y grafismo japonés."
Esa mezcolanza funcionó: entre 1990 y 1994, mientras su colega
y compatriota
Guillermo Kuitca se convertía en la sensación de las
galerías más tradicionales
de Europa, Marini era invitado a exponer en los círculos
artísticos más osados de Hamburgo, Ámsterdam,
Bruselas, Amberes, Jesús-eik y Aalst, donde se compra
pintura, pero donde también algunas admiradoras del creador
le ofrecieron
sacarse las ropas para ayudarlo en su "apostolado" cromático.
Actualmente, los cuadros de Marini son admirados por "diletantes"
norteamericanos
tan pesados como los "undergrounds" de las "cuevas"
europeas, en sitios tan insólitos
como el Vipper Room, la discoteca de West Hollywood - donde murió
hace poco el actor River Phoenix tras un cóctel de drogas
-; el café Dean & Deluca, en el Soho neoyorquino, donde
suelen tocar los Iron Maiden; un teatro de Santa Mónica;
una exposición en Laguna Beach, al sur de los Ángeles
¡Por algo será!
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